De corredor minero a corredor de la vida
Recorrer las Sabanas de Ibirico y ascender por la Serranía del Perijá durante la VI Escuela Móvil de TRAJECTS LATAM fue mucho más que una salida de campo para re-conocer el otrora corredor minero del Cesar, ubicado entre los corregimientos de La Loma y Estados Unidos. Durante cuatro días, el territorio se convirtió en un espacio de encuentro y aprendizaje para los participantes de la escuela: caminar junto al río, observar los cambios del paisaje, escuchar las historias de quienes han vivido las transformaciones asociadas a la minería, así como conocer iniciativas de turismo comunitario y alternativas productivas, nos permitió acercarnos al Cesar desde múltiples miradas para comprender por qué sus habitantes insisten en llamarle ahora a esta zona el Corredor de la Vida.
Profesionales de distintas disciplinas asociados a universidades de Colombia y Noruega, personas de organizaciones locales y extrabajadores de las minas de carbón, compartieron conocimientos y experiencias, desdibujando las fronteras entre quienes llegaban a enseñar y quienes llegaban a aprender. Como lo expresó, Jeraldyn, una de las becarias de la Universidad Nacional de Colombia: “aunque muchos de nosotros tuvimos la oportunidad de aportar nuestros conocimientos, la realidad es que fuimos principalmente aprendices, pues estuvimos rodeados de personas expertas en sus procesos”.
Esta experiencia nos permitió mirar de otra manera un territorio cuya historia reciente ha estado profundamente marcada por la extracción de carbón. Desde las zonas intervenidas por la minería hasta los paisajes de la Serranía, los recorridos hicieron visibles tanto la magnitud y permanencia de esas transformaciones como las alternativas que hoy construyen las comunidades. En las reflexiones alrededor de lo compartido, el turismo comunitario apareció reiteradamente como una posibilidad para diversificar la economía y, al mismo tiempo, reconocer otros valores del territorio: sus ecosistemas, su cultura, sus conocimientos y sus memorias. Andrys, becaria Wayuu de la Universidad del Magdalena, resumió este sentir al describir la experiencia desde la cima del Perijá: “Este territorio nos enseña que la comunidad también construye conocimiento académico y que La Jagua es mucho más que la minería de carbón; es una tierra con un potencial enorme para el turismo científico, ecológico y cultural”.
La Escuela Móvil también nos dejó varias preguntas abiertas. Las conversaciones de los participantes destacaron que construir una transición justa no significa simplemente reemplazar la minería por una nueva actividad económica, pues incluso alternativas consideradas más sustentables pueden producir impactos significativos sobre quiénes reciben sus beneficios al no generar condiciones laborales completamente dignas. En este sentido, inquietudes sobre cómo asegurar el trabajo decente o cómo evitar que nuevas actividades reproduzcan antiguas formas de dependencia se presentaron como reflexiones para seguir considerando desde la academia y la institucionalidad. Así lo señaló Mariana, becaria de UniMagdalena, al asegurar que “una transición justa no consiste únicamente en sustituir una fuente de energía por otra, sino también en crear alternativas productivas sostenibles y territorialmente pertinentes que contribuyan al bienestar de las comunidades y reduzcan su dependencia de economías extractivas”.
Más que ofrecer respuestas definitivas, la Escuela Móvil dejó experiencias compartidas de observación, escucha y reflexión sobre las relaciones sociales y la producción de los paisajes que habitamos en relación con los medios de vida impuestos o elegidos y las decisiones sobre el futuro. Conocer el territorio al caminarlo y conversar con quienes están imaginando y construyendo su porvenir en el Cesar permitió entender la transición justa como un proceso necesario para la sustentabilidad de la vida en la región. Un proceso en el que la memoria biocultural como acervo patrimonial de la relación entre naturaleza y cultura tiene un lugar central, pues “postula modos alternativos de producir, circular, transformar y consumir los alimentos y otras materias primas requeridos por la sociedad” (Víctor M. Toledo, 2012).
Quizás uno de los principales aprendizajes de la Escuela Móvil de 2026 fue precisamente que toda transformación territorial necesita comenzar por la escucha: por reconocer lo que el territorio, sus paisajes, sus memorias y, sobre todo, quienes lo habitan tienen para enseñar sobre los futuros que es posible construir.
TRAJECTS LATAM agradece de manera especial a la Universidad del Magdalena y su semillero de transición energética, liderado por la profesora Andrea Cardoso, la selección de Aquatours como operador logístico de la VI Escuela Móvil, a través de la cual las alianzas TRAJECTS y NORCOL tuvimos la oportunidad de compartir esta experiencia de intercambio conjunta entre la academia y los sabedores locales, así como entre perspectivas del Norte y el Sur. Las rutas de turismo comunitario visitadas durante la escuela fueron diseñadas de manera participativa en el marco del proyecto “Turismo comunitario para una transición justa: una propuesta participativa y orientada por los valores plurares en el corredor Vida del Cesar, caso La Jagua de Ibirico”, investigación financiada por el programa Orquideas del Ministerio de Ciencia, tecnología e Innovación de Colombia.
